Un sueño...
Desperté, si es que realmente se le consideraba despertar, pues nunca sabias donde empezaban los sueños y donde acababan. El sol nos brindaba una mañana más la alegría de la vida, y la sonrisa de mi amada me recordaba lo feliz que soy. La gente recorría las calles en busca de armonía, los jardines eran cada vez más bellos, y nadie ya recordaba la palabra tristeza. La naturaleza se entrelazaba con cada persona, y aprendimos a convivir con ella, amamos todo aquello que nos rodeaba, y el cielo no era una ventana hacia lo imposible de alcanzar, si no que era el reflejo del mundo; y las estrellas, cada uno de nuestros corazones, que brillan impetuosos… aun cuando nosotros no los vemos …

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